viernes, 10 de mayo de 2013

Reseña del disco en "Paisajes Eléctricos Magazine"



El tiempo se consume casi tan fácilmente como la ceniza de un cigarrillo. En 2005 se juntaron ya Uke. Roberto venía de finiquitar el grupo de pop más convencional que era Niza y se juntó con Laura. A Jabalina le ofrecieron un mini como Boreal y el debut en toda regla de 2007, UKE. Eran momentos de mucha improvisación y experimentación. Utilizaban cantidad de instrumentos variados, además de múltiples loops y samples. Cuando formaron su sello, El Milenarismo, decidieron simplificar las cosas y caminar hacia la esencia de las canciones. Así publicaron los limitados y coquetos vinilos en 7”, Los Niños Terribles y Truco O Trato. También cayó otro mini CD.
Todo ello ha ido haciendo camino hasta este esperado segundo disco de verdad. El disco recupera cuatro canciones anteriores, pero reconstruidas a su gusto actual y añade seis nuevas. Muchas están basadas en la vida del poeta, editor, aventurero y boxeador Arthur Cravan, que fue sobrino de Oscar Wilde. Hasta el curioso título del vinilo está sacado de una de sus más célebres frases que podemos leer en la contraportada del mismo: “Era la hora del aperitivo: la luna inmensa como un millón presentaba muchas analogías con una píldora digerida para las lumbalgias azules. Yo tenía treinta y cuatro años y era cigarro”.
Como decimos, ahora prevalece la sencillez y la esencia de las canciones y de las historias. Breves, pero muy trabajadas historias y música básicamente con guitarra acústica (también hay buenas eléctricas) y piano.
“Montañas” abre con música triste y una bonita y melancólica historia. Luego viene uno de sus clásicos como es “UKE en la Policlínica Bebé” con el piano como protagonista en esta renovada versión. “Avenarius”, con respecto a la mayoría, es casi alegre. Cantada a dos voces pero dominando la voz de Laura. Otra preferida reconstruida es “Truco o Trato”, una lenta y trágica declaración de amor: “Yo tengo un trato, no me dejes o te mato”. La cara B la abre “Glacial” que más que fría es heladora. A su lado, propuestas como Low, Úrsula, Codeine, McEnroe o Slint parecen la alegría de la huerta. Sadcore y slowcore llevado hasta el límite.
El piano vuelve a resaltar en “Cuando todo haya terminado” y me encanta la historia: “Nunca soporté a tus amigos. Me trataban como a un ladrón. Nos sacamos todas las miserias. Ya no hay flores. ¡Qué desolación!”. A continuación “Humo” es un blues descoyuntado y narcotizado con frase como “quiero morirme así contigo”.  En “Mirar atrás” parece que imploran amor y “Adiós” es el cierre y la canción favorita de todos los tiempos de Roberto. Es una canción de despedida a los amigos desaparecidos y afronta un espinoso tema como la soledad, pero la letra puede valer para hablar de lo que queda tras la muerte de un ser querido, o el vacío que nos queda tras una dolorosa ruptura.

¡Ojalá agoten pronto las limitadas copias! Así no tendremos que esperar otros seis años antes de un disco grande, aunque está claro que tan tremendas descargas emocionales no se pueden despachar todos los días. 
Puedes hacerte con el disco en elmilenarismo@hotmail.com o en ukeukeuke.bandcamp.com.
Txema Mañeru


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada